Los especialistas y psicoterapeutas han utilizado la gran inteligencia y habilidad de los delfines para rehabilitaciones de un paciente, ó para estimular áreas del celebro que mejoran el aprendizaje del cuerpo. Por su sensibilidad, y alegre energía, los delfines parecen ser extremadamente hábiles para captar el lenguaje del cuerpo humano.
La delfinoterapia se utiliza para tratar trastornos cerebrales, motores, emocionales y psíquicos, problemas de adicción a las drogas o al alcohol y hasta dificultades para procrear.
Mas allá de la hermosura y docilidad que transmiten los delfines, su inteligencia es única. Son ellos los protagonistas de una alternativa para mejorar la salud y por ende la vida de miles de personas que se someten a la Delfinoterapia.
Según el terapeuta Eleazar Santamaría, la delfinoterapia “es una terapia alternativa de gran ayuda para todos, desde la edad fetal hasta la tercera edad; incluso para los que están sanos. Este tratamiento está basado en los delfines, porque ellos tienen un sistema de ultrasonidos que al penetrar el cuerpo humano estimulan el sistema nervioso central”.
En qué consiste la delfinoterapia
Las terapias se aplican durante quince días cada una con una duración de 40 a 45 minutos. También hay actividades más cortas como el Nado y el Buceo en sesiones de 35 a 40 minutos en la que las personas se encuentran en interacción constante con los delfines.
La persona, bajo la supervisión de un instructor y, en algunos casos, ante la presencia de un psicoterapeuta, nada junto al animal, lo toca y lo acaricia, imitando, siguiendo y secundando todos sus movimientos. Naturalmente, los delfines que se utilizan para la terapia están adiestrados por especialistas.
Estar en la misma piscina con un delfín favorece la coordinación de los movimientos y del lenguaje. Además, el contacto con el agua relaja y hace que los movimientos sean más fluidos.
Jugar con un delfín ayuda a vencer el aislamiento, estimula la espontaneidad y la apertura hacia las otras personas.
La posibilidad de acariciar a animales tan grandes y de disfrutar del privilegio de nadar junto a ellos, transmite seguridad, ayuda a recuperar la confianza en el mundo exterior y a vencer las angustias y los temores.